En la industria, la limpieza es muy sencilla: tiene que ser rápida y lo bastante limpia como para no poner en peligro la producción. A menudo se utilizan productos de limpieza químicos y agresivos para lograr el resultado deseado. La compatibilidad medioambiental suele ser víctima de estos objetivos primordiales. Otro problema se deriva de los valores de pH, a menudo elevados, que pueden provocar irritaciones cutáneas y alergias.
Los tensioactivos son necesarios para eliminar la suciedad y la grasa. Tienen una estructura molecular que favorece especialmente la limpieza: por un lado, atraen el agua (hidrófilos) y, por otro, la grasa (lipofílicos). De este modo, se infiltran en la suciedad firmemente adherida y la separan de la superficie. Las partículas de suciedad se disuelven en el agua y se aclaran.
La última generación de biosurfactantes cumple todas las expectativas de forma innovadora y sostenible: a pesar de su potente rendimiento limpiador, son tan suaves con la piel que incluso se utilizan en la industria cosmética. Además, son producidos de forma totalmente natural por microorganismos y son 100 % biodegradables.
Actualmente tenemos dos limpiadores biosurfactantes en nuestra gama.